La percepción que todos recibimos al llegar a Tres Cantos suele ser de encontrarnos en un lugar amable y bien organizado. Por su diseño, en los dos sectores primigenios, diríamos que fue ideado para que las personas primaran sobre los vehículos, las actividades molestas y aquello que nos es nocivo. Y en gran parte, especialmente comparando con otros lugares, es así.

Podemos hablar de muchas carencias que nos equiparan a otras ciudades de la periferia de Madrid, pero en general es obvio que para muchos, disfrutamos de lo mejor de los mundos. Lo que llamamos progreso, espacio y medios para un buen nivel de calidad de vida.

Sin embargo, cuando menos lo esperas, recibes un baño de humildad y un toque de aviso ante algo que no habías imaginado tan cerca, que nos deja tan en precario que es difícil reaccionar cuando un virus pone patas arriba tu vida, tu salud, la de tu familia y amigos, acaba con proyectos profesionales, los retrasa o te priva de los medios para desarrollarlos y cuando osas tomar un respiro, la fuerza destructora de la Pandemia vuelve al ataque.

Hoy, sabemos que la mayor incidencia de esta epidemia ha sido la sufrida por nuestros mayores que, confinados forzosamente en las residencias privadas que son las únicas de Tres Cantos, han sido diezmadas y los residentes ancianos y muchas personas encargadas de su cuidado y gestión también han sufrido el azote del Covid-19.

De lo conocido hasta ahora, no somos los peor parados en nuestra comunidad autónoma. Nuestra ciudad se encuentra en un lugar agraciado con una renovación de aire, nuestras viviendas mayoritariamente grandes, guardan distancias entre sí, en gran medida debido al diseño urbano. Esto no es así en el Nuevo Tres Cantos donde no se han cuidado ni las distancias, ni el diseño ni el número de vecinos que habrá de habitarlo, cuando se vaya completando su construcción y ocupación.

Un déficit del que sí podemos hablar largo y tendido en nuestra Asociación y con el resto de los vecinos es la lamentable falta de transparencia y la incertidumbre que ello causa. Nuestro gobierno local y autonómico ha brillado por su constante presencia en los medios con mucha presencia gráfica pero nula información útil ante la ansiedad que nos ha causado no conocer ni cuántos infectados, ingresados, tratados y fallecidos han ido ocurriendo procedentes de nuestro municipio. Esta Asociación ha solicitado reiteradamente esta información en los Plenos municipales sin ningún resultado.

No hemos sabido qué ocurría en las Residencias de Mayores, ni nosotros ni los familiares que se han quejado repetidamente de la falta de información y directamente de la hostilidad de estos centros para con las familias que vivían angustiadas. No conocemos para bien o para mal qué gestiones ha realizado el municipio para exigir el funcionamiento de los centros de salud, de especialidades que a fecha de hoy siguen con las Urgencias nocturnas y las Consultas inoperativas, excepto para temas urgentes. No se ha pedido la reincorporación de la plantilla de esos centros. Pero especialmente, no se sabe siquiera si esto que hoy intuimos es así, porque no tenemos información fehaciente de ello.

Muchos hemos perdido salud, familia, amigos y esperamos angustiados las consecuencias de una vuelta al nuevo curso escolar sin que haya existido una verdadera planificación y, a finales del mes de agosto, ignoramos todos los pormenores de la actividad escolar que debe iniciarse con garantías.

Con todo ello, la ciudad de Tres Cantos, con algunos problemas relacionados con la relajación y el ocio nocturno, ha mostrado una madurez y un comportamiento sereno que no ha sido correspondido por nuestras autoridades con la confianza y la democracia como bandera. Somos un pueblo maduro a quienes las autoridades municipales insisten en tratar como menores de edad sin criterio, sin opinión y sin colaboración y participación ciudadana real.