La bioética nace como una nueva disciplina al comienzo de los años 70 del siglo pasado, a propuesta del bioquímico y oncólogo norteamericano Van Rensselaer Potter, como puente entre dos culturas, las ciencias y las humanidades.

Los objetivos de la bioética no se han limitado a los ámbitos de la asistencia e investigación biomédicas.

Así, la bioética global del siglo XXI enlaza con la propuesta de Potter, que ya en su libro Bioethics: bridge to the future (1971) plantea que “la humanidad necesita urgentemente una nueva sabiduría que le proporcione el conocimiento de cómo usar el conocimiento para la supervivencia del hombre y la mejora de la calidad de vida”.