Para nosotros, como vecinos, los residuos que generamos son algo que depositamos en diferentes contenedores (en el mejor de los casos) y que el ayuntamiento se encarga de eliminar; “sacar de nuestras vidas”.

Depositar los residuos donde se nos dice, es algo que hacemos cotidianamente sin mayor preocupación. Se podría decir que una vez que los depositamos, nos olvidamos de ello: el problema es de otros. En general, se puede afirmar, que desconocemos qué pasa con nuestros residuos y que, incluso, nos importa poco.

Pocos tricantinos saben que nuestros residuos terminan a escasos 2 km de Tres Cantos, en vertedero de Colmenar Viejo. Vertedero que da servicio a 74 municipios de la zona norte de la Comunidad de Madrid, a una población de aproximadamente 600 mil habitantes.

Este modelo de eliminación de los residuos, modelo de los gobernantes de la Comunidad de Madrid, es obsoleto y responde a la visión de los residuos como un problema que se debe eliminar; es decir, enterrar en vertedero y… ¡ya está!
La Comunidad de Madrid ignora, se inhibe, de implantar modelos de gestión de los residuos que ven en ellos una oportunidad. Nuestra Comunidad ocupa en la actualidad, el penúltimo puesto en el ranking del reciclado en nuestro Estado, sólo por delante de la Ciudad Autónoma de Melilla. La Comunidad de Madrid únicamente recicla el 17% del total de residuos que genera, frente a la media nacional que se sitúa en el 30%, la media de los países miembros de la UE que se sitúa en el 43% y el valor meta de la UE que es del 50% para este año 2020.

La mayoría de los residuos que generamos tienen valor, lo que constituye una oportunidad. Sólo nos falta crear las infraestructuras necesarias para su aprovechamiento a través de las estrategias de reducir, reutilizar, reparar, reciclar y valorizar. Estrategias que están en la legislación UE y en el ordenamiento jurídico del Estado.

Los municipios en general y el nuestro de forma particular y urgente, deberían desarrollar estrategias de sensibilización ciudadana y de exigencia empresarial que potencien la reducción en la generación de residuos e implantar planes y programas que potencien una economía de la reutilización, la reparación, el reciclar y la valorización.

Los residuos concebidos así y gestionados como nos dicta la UE y nuestra normativa, cuando dicta que deben ser tratados antes de su depósito en vertedero, son una oportunidad que incide a nivel económico, generan empleo, contribuyen a las arcas municipales, reducen su impacto ambiental y, en definitiva, nos ayudan a acercarnos a la tan deseada sostenibilidad.